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ACUERDO EN WASHINGTON SOBRE TLCs:
COMERCIO, POLITICA Y DERECHO-
MARINO TADEO HENAO (MATHEO)

Los Derechos Fundamentales pasan de los acuerdos colaterales (side agreements) a la parte fundamental (core) de los tratados y, ante todo, se les reconoce explícitamente su jerarquía superior en el (emergente, en formación) nuevo orden jurídico internacional. El acuerdo celebrado en Washington en mayo entre la mayoría demócrata en el congreso y la administración republicana, deja las bases para una política bipartidista de los Estados Unidos en la negociación de Tratados de Libre Comercio. Hay quienes lo consideran como un acuerdo “histórico”. Es tan importante?.

POLITICA…

El Acuerdo refleja la necesidad de ambos partidos de mostrar la viabilidad de políticas conjuntas en temas fundamentales. El fuerte disenso sobre Irak es suficiente confrontación entre los partidos y la opinión americana quiere ver algunas áreas o temas de consenso. Pero el acuerdo sobre Tratados de Libre Comercio es sorpresivo porque, como recuerda Steven R. Weisman (NYTimes, Mayo 11, 2007) “En los 90s el Presidente Clinton solo pudo conseguir el apoyo del 40% de sus copartidarios demócratas para apoyar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y solo el 60% de apoyo para el Tratado de la Organización Mundial del Comercio”. Los candidatos republicanos no quieren llegar a la eleccion presidencial con el lastre de ver totalmente asociado a su partido con los intereses de las grandes corporaciones. Por otra parte, los sindicatos, que han sido una base electoral y financiera clave para el partido demócrata, han recuperado poder y crece la influencia de los grupos interesados en temas de medio ambiente.

Y…DERECHO
El proceso político que condujo a este acuerdo entre la mayoría demócrata en el congreso y la administración republicana, permite un avance destacable en la dirección de formar un derecho para los temas y problemas de una sociedad, (inevitablemente) cada vez más global.
Lo que más se ha objetado, a veces con razón, a los Tratados de Libre Comercio es que están en una línea divergente con los derechos fundamentales que protegen otros instrumentos de derecho internacional.
Los Tratados de Libre Comercio son percibidos como imposición de los grandes intereses corporativos. El acuerdo le da una señal dura al poderoso lobby de la industria farmacéutica (que ha ido muy lejos en hacer prevalecer sus intereses mercantiles) y, más sustancialmente, pone los Tratados Comerciales de los Estados Unidos en una línea convergente con instrumentos internacionales de protección de los trabajadores y de protección del medio ambiente.
Las cláusulas a ese respecto, que en el Tratado con México y Canadá (NAFTA) estuvieron en “acuerdos colaterales” o side agreements, ahora deben estar incorporadas en la parte principal (“core”) de los Tratados. Más allá de esto: Los mismos mecanismos de solución de conflictos previstos para aspectos puramente comerciales deben emplearse para resolver las cuestiones ambientales y laborales.

Como un acomodamiento de placas tectónicas, el proceso de globalización envuelve también el choque de culturas jurídicas (derecho continental europeo - derecho angloamericano) y el encuentro (o articulación), muy difícil, entre los instrumentos de derecho internacional que protegen los derechos fundamentales, con los instrumentos de derecho comercial.
El acuerdo bipartidista en Estados Unidos es histórico en reconocer la primacía de los derechos fundamentales. En caso de conflicto de normas entre los tratados comerciales y los instrumentos internacionales de protección del medio ambiente, prevalecen estos y, en ningún caso podrán interpretarse normas de los TLCs de una forma que impida la plena aplicación de Tratados Internacionales sobre derechos de los trabajadores.
Los derechos fundamentales empiezan a pasar de los acuerdos colaterales a la parte fundamental (core) de los tratados y, ante todo, se les reconoce explícitamente su jerarquía superior en el (emergente, en formación) nuevo orden jurídico internacional.

PROTOCOLO ADICIONAL DEL TLC NO CAMBIA LA NATURALEZA LESIVA DEL TRATADO
INTERVENCION DEL SENADOR ROBLEDO (PDA) EN EL SENADO (OCTUBRE 17, 2007)
El "protocolo adicional”, de 21 páginas, que toca nueve de los 24 capítulos del texto original, no cambia la naturaleza lesiva del TLC con Estados Unidos, afirmó en la plenaria del Senado, el congresista Jorge Enrique Robledo, por lo que el Polo Democrático lo votará negativamente.
(...) No había texto, pues se sabía ya que el firmado el 22 de noviembre de 2006 iba a ser modificado por el Congreso de Estados Unidos, como en efecto sucedió.
(...) El texto no fue tocado en aspectos tan sustanciales como el de los capítulos financiero, agrario, industrial y de telecomunicaciones. Se hacen retoques mínimos en el de inversiones, todos a favor de Estados Unidos, y otros cuantos en medicamentos, pese a los cuales el TLC les sigue concediendo a las trasnacionales estadounidenses de la industria farmacéutica mayores privilegios que los reconocidos por la propia Organización Mundial del Comercio, OMC. En el capítulo de propiedad intelectual se dan incluso casos aberrantes, denunció el senador, como el de la mañosa traducción hecha por el gobierno colombiano del texto original en inglés buscando dar trato de privados a los conocimientos públicos, lo que hace casi imposible registrar nuevos genéricos.
"El capítulo laboral no apunta de verdad a subir los estándares, pues, entre otros puntos, permite reducir el salario mínimo. Se trata en últimas de una maniobra propagandística para tranquilizar a los sindicatos de Estados Unidos con sonoras declaraciones para la galería, como aquella de que “las partes reafirman sus obligaciones como miembros de la OIT ”, cuando Estados Unidos, como lo sabe todo el mundo, solo ha ratificado dos convenciones de dicha organización. Las mismas frases demagógicas se aprecian en el capítulo de medio ambiente, en el que las dos partes “reconocen la importancia de los acuerdos cubiertos”, pero Washington no ha adherido ni al Protocolo de Kioto, ni a la Convención de Río, ni a la de Basilea, ni a la de Cartagena, sobre bioseguridad, biodiversidad y residuos peligrosos.
En el capítulo de compras públicas, el “protocolo” abre las puertas a las autoridades estadounidenses para imponer nuevas condiciones a las empresas exportadoras colombianas".